Mandatos del patriarcado hacia la mujer.

Mandatos del patriarcado hacia la mujer. Estereotipos de género. Josep Guasch, psicoterapeuta en Sabadell y online.

 

Mujer en posición sumisa, uno de los mandatos del patriarcado hacia la mujer es la sumisión y obediencia.

El mito del sexo débil.

 

El patriarcado es un sistema social, político y cultural que establece y mantiene la dominación masculina.

Impone una serie de mandatos de género que limitan la autonomía de la mujer y establece jerarquías de poder.

A continuación, veinte mandatos del patriarcado hacia la mujer junto con una explicación de cómo se manifiestan en la realidad:


1. Imposición de maternidad obligatoria

• Se espera que las mujeres se realicen mediante la maternidad. Por consiguiente, aquellas que deciden no tener hijos son frecuentemente cuestionadas o estigmatizadas. En la realidad, esto se traduce en políticas públicas que restringen el derecho al aborto o a los anticonceptivos. En la presión para que tengan hijos y en la invisibilización de otras formas de realización personal.

2. Mandato de la feminidad normativa.

• Se les impone un modelo de feminidad basado en la belleza, la delgadez, la suavidad y la sumisión. Esto se refleja en la industria de la moda y en los cánones de belleza irreales. Esto les impone presión para que inviertan tiempo y dinero en modificar su apariencia. Lo que puede acarrear problemas de salud, física y mental.

3. Modelo de subordinación y docilidad.

• Se las educa para que sean complacientes, amables y sumisas ante los hombres. Esto se traduce, primero, en la naturalización de la violencia simbólica. En segundo lugar, en desiguales dinámicas de poder en el trabajo y el hogar. Finalmente en la justificación de la violencia de género bajo la idea de que deben tolerar ciertas actitudes.

4. Heterosexualidad obligatoria.

• Se espera que deseen y formen relaciones exclusivamente con hombres. Las mujeres lesbianas, bisexuales o asexuales son invisibilizadas, patologizadas o violentadas. En muchos contextos, este mandato se expresa en el «correctivo» social hacia las que no se ajustan a la norma heterosexual. Bien sea a través de comentarios, exclusión o de violencia directa.

5. Obligación de la domesticidad y el trabajo de cuidados.

• Se les asigna la responsabilidad del hogar y del cuidado de otros (hijos, ancianos, enfermos). Y esto incluso si tienen empleos remunerados. Esto se traduce en las «dobles jornadas» de trabajo, brecha salarial de género y desvalorización del trabajo doméstico y de cuidados.

6. Mandato de disponibilidad sexual.

• Este es otro de los roles de género impuestos por la cultura patriarcal. Se las socializa para que su deseo y placer se subordine al del hombre.

Esto se refleja en la cultura de la violación, en la educación sexual deficiente que prioriza la reproducción sobre el placer y en la normalización de la violencia sexual dentro y fuera de las relaciones de pareja.

7. Modestia y pureza sexual.

• A pesar del mandato anterior, también se exige a las mujeres una conducta «modesta» para no parecer promiscuas o «fáciles». Esto se traduce en el fenómeno de la «doble moral sexual»: Mediante el cual, por un lado los hombres son celebrados por su vida sexual activa. Mientras que ellas son castigadas por la misma razón. Este es un reflejo de la subordinación de la mujer en el patriarcado.

8. Sacrificio y abnegación.

En un espejo se ve muy parcialmente el rostro de una mujer, metáfora de la invisibilización de la participación femenina.

Desvalorización del trabajo y aportación femenina a la sociedad.

• Se espera que antepongan, a sus necesidades, las de los demás. Esto se refleja en la idea de la «buena madre» que se sacrifica por sus hijos. Pero también en la «buena esposa» que tolera malos tratos. Y, del mismo modo, en la sobrecarga emocional y laboral que enfrentan en sus familias y trabajos. Este es uno de los mandatos del patriarcado hacia la mujer más culpabilizadores.

9. Fragilidad y dependencia.

• Se construye la idea de que las mujeres son débiles, emocionales y dependientes de los hombres para su bienestar. En la realidad, esto las excluye de los espacios de poder. Así como la infantilización de sus opiniones y la dependencia económica, que muchas veces las ata a relaciones abusivas.

10. Mandato de la competencia entre mujeres.

• Se fomenta la rivalidad entre ellas para evitar la solidaridad y la organización conjunta. Esto se manifiesta mediante la comparación constante (apariencia, éxito, relaciones), en la misoginia interiorizada. Y, últimamente, en la fragmentación de los movimientos feministas.

11. Mandato de la culpa y la vergüenza.

A las mujeres se les enseña a sentirse culpables por no cumplir con las expectativas patriarcales. Si trabajan fuera del hogar, pueden ser acusadas de malas madres; si no lo hacen, son dependientes. Si expresan su sexualidad, son juzgadas; si no lo hacen, son «frígidas». Esto se traduce en una autoexigencia constante y en la internalización de la culpa como una forma de control social.

12. Invisibilización del trabajo femenino.

El patriarcado desvaloriza y oculta el trabajo de ellas, especialmente en el ámbito doméstico y de cuidados. Esto perpetúa la explotación en los hogares y en empleos precarizados como la limpieza o el cuidado infantil. Y en el trabajo asignado como de rol femenino según el patriarcado.

13. Estereotipo de la debilidad emocional.

• Se refuerza la idea de que las mujeres son emocionalmente inestables y exageradas. Esto se traduce en la descalificación de sus emociones y denuncias de violencia. Con frases como, por ejemplo, «estás exagerando» o «seguro lo provocaste». En la realidad, este mandato contribuye a que muchas no sean tomadas en serio en sus trabajos, en relaciones de pareja o en espacios de toma de decisiones.

14. Respeto y obediencia a la autoridad masculina.

• Se enseña a las mujeres a no cuestionar la autoridad masculina. Bien sea en el hogar, el trabajo o la sociedad. Esto se traduce en relaciones de poder desiguales en las que se espera que ellas acepten órdenes sin cuestionar. Incluso cuando estas atentan contra su bienestar o sus derechos.

15. Pasividad en la toma de decisiones.

• Se desalienta la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones importantes. Ya sea sobre su cuerpo, su educación o su carrera. Como consecuencia la infantilización de las mujeres en múltiples ámbitos. Desde decisiones médicas (como la violencia obstétrica) hasta la idea de que los hombres deben «protegerlas» y decidir por ellas.

16. Mandato del amor romántico como destino.

• Las mujeres deben aspirar a encontrar el «amor verdadero» y que su felicidad depende de ello. Esto genera relaciones de dependencia emocional, tóxicas y la idea de que una mujer soltera es incompleta o fracasada.

17. Feminización de la pobreza.

• Se les asignan los empleos más precarizados y mal pagados. De este modo se justifica la desigualdad económica con el argumento de que ellos son los «proveedores». Esto se traduce en la brecha salarial de género, en la dificultad para acceder a puestos de liderazgo y en la falta de protección laboral para mujeres en empleos informales, como el trabajo doméstico.

18. La maternidad como sacrificio absoluto.

• Se espera que las madres renuncien a su desarrollo personal, profesional y emocional en favor de sus hijos. Esto genera sobrecarga de tareas y culpabilización de las madres que buscan equilibrar su vida personal con la crianza.

19. Heterosexualización de la infancia.

• Desde pequeñas se les persuade para que les gusten los niños, promoviendo juegos y discursos que refuercen este modelo. Esto refuerza el estereotipo de la heterosexualidad como la orientación válida. Y, como consecuencia, estigmatiza e invisibiliza las infancias LGBTQ+.

20. Mandato de la tolerancia a la violencia de género.

Una pareja en un coche en actitud amorosa y ella completamente entregada según dictan los mitos del amor romántico

Mitos del amor romántico.

• Se enseña a las mujeres que deben soportar la violencia y los malos tratos. Tanto en las relaciones de pareja, familiares o laborales. Frases como «los problemas de pareja se resuelven en casa» o «te pega porque te quiere» normalizan la violencia. En la realidad, esto perpetúa la impunidad y la revictimización de las mujeres que denuncian agresiones.


Mandatos del patriarcado hacia la mujer-. Conclusión.

El patriarcado impone múltiples mandatos de género con el fin de mantener estructuras de dominación y control. Estos mandatos limitan la vida de las mujeres. Además, sostienen un sistema de desigualdades que beneficia a los hombres y perpetúa la violencia de género. El feminismo busca desmontar estas imposiciones y promover la autonomía y libertad de todas las personas, independientemente de su género.

 

Hasta el próximo artículo, recibe un cordial saludo.

 

www.josepguasch.com

 

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