Yo creo mi propia realidad…. Pero… ¿quién soy yo?

Yo creo mi propia realidad. Integrar la sombra, consulta Sabadell y online. Josep Guasch, psicoterapeuta, coach, coaching y psicoterapia (PNL, Hipnosis, Terapia Gestalt, Análisis Transaccional, Niño interior) en Sabadell y online.

Conciencia y coaching. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta en Sabadell

Nuestra conciencia es apenas un rayo de luz

He oído y leído muchas veces: “usted crea su propia realidad”. Y esta frase nos invita a interpelarnos: “yo creo mi propia realidad”. Es una frase muy típica en ambientes de crecimiento personal y/o espiritual. Y sí creo que es cierto. Sin embargo creo también que es una frase peligrosa si no se pronuncia con conciencia. Y hay personas que invitan a que nos comamos frases. Pero no nos ayudan a digerirlas, no nos explican detalles muy importantes. Quizás ni ellas los conocen. Porque en ese «yo creo mi propia realidad» también debe haber un espacio para integrar la sombra.

Veamos, cuando digo “yo” ¿a quién me refiero? Generalmente nos referimos a esa parte de nuestra conciencia que nos pone en contacto con el mundo exterior. Que también nos hace conscientes de lo que pensamos, sentimos…. Esa parte nuestra que se ilusiona con objetivos (objetivos que casi siempre son ilusiones del ego). Nuestra capacidad reflexiva, de análisis y planificación. Como decía Jung, el ego que es el centro de nuestra conciencia.

Integrar la sombra. Esa otra parte que también «soy yo» y también crea mi realidad.

Pero también hay una parte nuestra que opera en la oscuridad, y también es “yo”, aunque le llamemos de otro nombre. Esa parte nuestra que guarda registros de experiencias de referencia. Algunas alegres y repletas de amor. Otras no tanto…

Esa parte nuestra que nos lleva, por ejemplo, a amores locos, desenfrenados (veamos sino los mitos del amor romántico). También a situaciones absurdas o lugares oscuros de nuestro sentir. Toda luz desprende una sombra. ¿Hemos aprendido a integrar la sombra de nuestros objetivos?.

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Existe en la actualidad una tiranía de la felicidad. Incluso propiciada por algunos profesionales del coaching y la psicoterapia. Por supuesto, no digo que debamos «andar todo el día de morros». Pero sí reconocer nuestras partes heridas. Y en ese reconocimiento y darles espacio podemos integrar la sombra.

Recuerdo dos frases de Jung que tocan la realidad, tal cual es, no de color rosa:

«El conocimiento de tu propia oscuridad es el mejor método para hacer frente a las tinieblas de otras personas”.

“Uno no se ilumina imaginando figuras de luz,
sino haciendo consciente la oscuridad”

En el trabajo de psicoterapia, integrar la sombra aporta una mayor conciencia. Y esta conciencia puede integrarse en el trabajo de coaching para formular objetivos asentados en valores. No como una compensación de carencias vislumbradas (y muchas veces ni eso) por el ego.

Cuando trabajamos desde esta completud sí podemos decir: Yo creo mi propia realidad. Desde un lugar real y no fantaseado.

Entonces… ¿Dónde está ese lugar? ¿Quién es ese yo que crea mi realidad?

¿Es posible integrar la sombra para reconciliarnos con ella?. Probablemente encuentres alguna respuesta en el siguiente artículo:

Reconciliarme con mi sombra: Aceptar mi lado oscuro creativamente.

Yo creo mi propia realidad. Mi yo consciente y mi yo inconsciente.

Recuerdo que alguien dijo: «Romeo y Julieta fue una historia entre dos adolescentes de 13 y 17 años. Que duró tres días y dejó a su paso seis muertos». Y es así, si ponemos un poco de conciencia veremos que aplaudimos historias disparatadas. Pero ese que aplaude estas historias también es “yo”.

Y “yo” soy también eso. Esa parte que aparece en las pesadillas

Trabajo con la sombra y niño interior en Sabadell. Yo creo mi propia realidad.

¿Estamos seguros de saber lo que, realmente, queremos?

por la noche. O en los sueños más inverosímiles.

Y esa parte nuestra que opera en la oscuridad, si no es reconocida saboteará todos nuestros intentos. Y una de las formas más curiosas que utiliza es la de ilusionarnos con objetivos que no son más que un síntoma del dolor que encerramos en las mazmorras de nuestro “no-darnos-cuenta”. Integrar la sombra que anida en esas mazmorras puede hacernos personas más completas.

¿Te suena?…. «Quiero hacer dieta pero no puedo parar de comer aunque ya no tengo hambre». «Bueno… el lunes empiezo» :mrgreen: Quiero acostarme temprano pero…. no hay manera. O incluso…. Sé que desatiendo a mi familia por (culpa de) mi trabajopero no puedo dejar de hacer horas y más horas (esta última goza de cierto “prestigio social” por cierto).

Esa formulación de objetivos que nos conducen a la ilusión “yo creo mi propia realidad”. Y sí, es cierto «yo creo mi propia realidad», pero… ¿en qué «yo» estamos pensando?.

Pareciera como si existieran dos yos distintos. Unir esos aspectos de nuestro psiquismo; integrar el consciente y el inconsciente hacia un yo más real.

Esta es una frontera delicada entre psicoterapia y coaching. La primera nos ayuda a integrar la sombra, la segunda a formular objetivos correctamente.

 

El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, lo consciente y lo desterrado

Seguro que conoces la obra “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. Por supuesto que es un caso extremo de trastorno disociativo de identidad. Pero en un grado menor esa polaridad existe en nuestro interior. Te invito a echar un vistazo al DSMV (Lo adjunto es sólo una “pequeña guía”, no el DSMV en sí, pero ya vale para hacernos una idea). ¿Seguro que no te reconoces, en ocasiones, en alguno de los síntomas que describe? (Yo sí). Me resulta, no sé si cómico, extravagante o de locos, que hasta el miedo a las inyecciones esté catalogado.

Pero a lo que iba, Mr. Hyde finalmente se suicida y, con su suicidio termina con la vida del Dr. Jekyll. Curiosamente el Dr. Jekyll ideó su experimento para “separar el bien del mal”.

Si matamos o rechazamos nuestra sombra,
nos matamos o rechazamos a nosotros mismos.

Olvidar que tenemos una parte herida es pretender disociar el bien del mal. Y cuando eso sucede caemos en ese extraño maniqueísmo de “yo bueno” y “yo malo”, lo que nos lleva a pretender desterrar nuestra parte oscura. Pero si nuestra parte oscura desaparece…. Nuestra parte “luminosa” (ejemmmm….) también lo hará, tal y como le sucedió al pobre Dr. Jekyll.

¿No sería, entonces, más lúcido volver unir lo que, en algún momento, se separó?.

 

Este nivel profundo de la identidad tiene una autopercepción diferente a la que vivimos conscientemente. Si quieres saber más, puedes ver el siguiente artículo: ¿Cómo saber quién soy yo? El nivel profundo de la identidad según la PNL

 

Yo creo mi propia realidad, o sea…. “tú puedes”

Ciertas obras y autores de “empoderamiento personal” hacen un énfasis extremo en el “tú puedes” (corolario necesario del “yo creo mi propia realidad”). Entonces, claro, como “yo creo mi propia realidad” y “yo puedo”, y no sé qué yo es el que está “creando” (ni tan siquiera sé que no sé), mi yo pequeñito (el que conozco) se frustra, se desmotiva y, lo que es peor, se desvaloriza.

Y esto es realmente peligroso pues en ese “no llegar” a esas metas aparece la frustración. Y lo que es peor un sentimiento de inadecuación de no ser capaz de alcanzar ese mandato “tú puedes”. Algunos de estos autores se amparan en los postulados de la «ley de la atracción». Incluso aventuran algún paralelismo con la física cuántica…

Yo creo mi propia realidad. ¿Quién lo dice?

¡Tú puedes con todo! ¿Seguro?

Si te interesa profundizar en esta posibilidad he escrito un artículo que te invito a leer:

Ley de Atracción y física cuántica. Dónde termina la realidad y empieza el mito.

Entonces, ¿Qué hacemos? Sabemos que tenemos una conciencia limitada. También sospechamos que algo anda mal en nuestro interior, en las mazmorras de nuestra psique.

Quién realmente está habilitado a decir «Yo creo mi propia realidad»

Sin embargo, también nos habita una Sabiduría Interna, en algún lugar, también, de nuestro subconsciente.

Desde Jung hasta la más moderna psicología transpersonal se habla de una instancia psicológica que unifica nuestra psique. Jung lo llamó Sí mismo, Assagioli YO o Sí Superior, y más recientemente Richard C. Schwartz creador del IFS (Sistemas de la Familia Interna) , desarrollado posteriormente por Jay Earley como la terapia del Self.

Este lugar de psique que aúna los opuestos no es unilateral. No entiende de “buenos y malos”. Por supuesto, no es una licencia para “hacer lo que nos venga en gana”. Tampoco para permitirnos actitudes y conductas a medio camino de la ética.

Es poner el centro de gravedad de nuestras expectativas en un lugar más allá del ego. Y, sobre todo, más allá de lo que algunos pretenden hacernos tragar. Ese self flexible, receptivo, capaz de unificar los opuestos.

Ese es el verdadero Yo que puede decir: «Yo creo mi propia realidad». Alcanzar ese yo exige un trabajo previo de reconocer e integrar la sombra.

Este, también llamado, sí mismo tiene una cualidad innegociable para su función, el Amor.

El miedo separa, el amor une. Pero no me refiero a un concepto “ñoño” del amor. Existe una vivencia más auténtica y real. La aceptación y, también el compromiso con los valores más profundos. Cuando ahondamos en ese trabajo profundo que implica integrar la sombra nos damos cuenta de algo sorprendente:

En lo más profundo, nuestros “yo bueno y yo malo” quieren exactamente lo mismo. En ese lugar profundo está nuestra propia realidad. Entonces ¿por qué parecen tan distintos?: Porque las tácticas para conseguirlo difieren. Y es aquí donde radica la diferencia, en el cómo.

En el ámbito del coaching y la psicoterapia en general están surgiendo escuelas que ya trabajan en esta línea. Así, por ejemplo, la terapia gestalt, el coaching generativo, el trance generativo, el mindfulness…. Incluso existe una modalidad terapéutica con un nombre muy explícito: La terapia de aceptación y compromiso.

Aceptar nuestras partes exiliadas. Aprender a integrar la sombra.

Yo creo mi propia realidad, para ello, ¿cómo me relaciono con mi sombra? Consulta en Sabadell

Podemos hacernos amigos de nuestra sombra

Dar cabida en nuestra conciencia a estos repudiados impulsos hará que su secreta influencia se relaje. El budismo habla de la necesaria compasión para con nosotros mismos, esto es reconocer nuestra humanidad. Aun cuando está bien que apuntemos alto, no olvidemos a ese personaje que nos acompaña, y que también es “yo”.

Hay en el mercado varios libros acerca de “la sombra”. La mayoría, abstractos y teóricos. Existe, sin embargo, un libro de Jean Monbourquette “Reconciliarse con la propia sombra” que ofrece algunos ejercicios prácticos y, sobre todo, nos informa sobre esa visión compasiva y equilibradora del Sí Mismo.

El Sí mismo en su esencia es amor. Un amor inclusivo que entiende que esa sombra que nos desequilibra encierra las heridas emocionales desde nuestra más tierna infancia. Nuestro niño interior. Visto desde esta perspectiva, quizás sea más llevadero entender que también tenemos un Mr. Hyde en nuestro interior. Un Mr. Hyde que en su momento fue un niño, y ahora es el niño interior de nuestro adulto.

He dado algunas claves para aprender a integrar la sombra. Aportaré alguna más en próximos artículos. Y, por supuesto, si has llegado hasta aquí, incluiré enlaces a título informativo.

 

Una visión unilateral del Amor, la versión “tú puedes”.

Y hablando del amor…. Me hacen gracia esos que van por ahí soltando con voz de suficiencia “El verdadero amor es desinteresado”. Entonces voy yo (mi “yo pequeñito”), me miro…. Y claro, ¡ya entiendo por qué me va así! Por más que lo intento ¡no consigo ser desinteresado! De tal modo que “yo creo mi propia realidad”, me culpo, me desmerezco, me critico etc., etc.…

Por cierto, un secreto, muchos de los que creen ser desinteresados en realidad van de Salvadores. Y eso es distinto y también satisface deseos interesados.

Y sí, creo que es así, contemplar verdades absolutas como de obligado cumplimiento puede motivar al principio, pero hundir a medio/largo plazo. Vivimos tiempos en los que parece que ser feliz es algo obligado, si no lo eres “algo anda mal en ti”.

Un gatito blanco abrazando otro negro, como abrazando su sombra.

¿El verdadero amor es desinteresado o, si no, no es amor?

Tiempos en los que debemos amar “desinteresadamente” porque si no… Total, objetivos imposibles de alcanzar y que no conducen más que a la frustración. Creo que es mucho mejor comprender que somos eso… humanos.

Entiendo que hay verdades que deben observarse con mucho cuidado. Realidades que deben contemplarse desde el plano humano que es lo que somos (bueno, por lo menos yo). Y hasta que no consiga ser un gurú, mi Mr. Hyde seguirá amando interesadamente. Y no lo justifico, lo acepto y desde aquí procuro mejorarlo pero sin falsas pretensiones.

Crear la relación de pareja desde la humanidad.

Pero sí puedo creer desde mi humanidad (y ahora voy al amor de pareja) en la reciprocidad. Si en una relación alguien da, siempre, más de lo que recibe, en ese desequilibrio existe un peligro.

Y en ese observar y cuidar al otro, a mí y a (esa entelequia) la pareja, sí puedo construir un amor humano. Aquí sí me veo capaz de decir “Yo creo mi propia realidad”, aquí y ahora, con mis luces y sombras. Realmente, la escuela del amor es la mejor escuela para aprender a integrar la sombra.

Para finalizar, compartir contigo una aparentemente contradictoria realidad. Para saber quién soy yo, debo abrazar todas mis partes. Esto incluye abrazar la sombra para hacer de los defectos una virtud. 😯 . ¿Es esto realmente posible? Te invito a leer el artículo:

Abrazar la sombra. Hacer de los defectos una virtud

 

Hasta entonces, te deseo un feliz día (y feliz noche).

 

www.josepguasch.com

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Yo creo mi propia realidad. Integrar la sombra, consulta en Sabadell y online. Josep Guasch, coach, psicoterapeuta, consulta de coaching y psicoterapia (Ansiedad, acompañamiento y estrategias para adelgazar, dejar de fumar, autoestima, adicciones, en Sabadell y online.)

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