Diferenciar pensamientos y sentimientos: cómo saber qué estás sintiendo

Diferenciar pensamientos y sentimientos y su relación con la inteligencia emocional, consulta en Sabadell y online de psicoterapia y coaching.

Diferenciar pensamientos y sentimientos no siempre resulta sencillo. A menudo utilizamos la palabra sentir para expresar cosas que, en realidad, estamos pensando. Por ejemplo:

“Siento que no es el momento.”
“Siento que ya no me quiere.”
“Siento que esto no funcionará.”

Estas frases parecen expresar sentimientos. Sin embargo, ninguna identifica claramente una emoción. En realidad, contienen pensamientos, interpretaciones, evaluaciones o creencias.

Aprender a diferenciar pensamientos y sentimientos puede ayudarnos a comprender mejor nuestra experiencia. También puede mejorar nuestra comunicación y favorecer un mayor conocimiento de nosotros mismos.

En nuestra cultura, se valora más la manera correcta de pensar (si es que existe) que la de sentir. Como resultado, a menudo se produce una falsedad emocional involuntaria. En mi último artículo: Cómo regular las emociones con palabras. Aumentar la inteligencia emocional con el lenguaje, incluí una lista de emociones. La intención es ayudar a identificar correctamente esta experiencia psicológica cada vez que la vivamos.

Confundir sentimientos y emociones con valoraciones, interpretaciones y creencias es fácil. A primera vista están muy interrelacionados. No obstante esta distinción es básica para desarrollar habilidades de inteligencia emocional.

Y esto es de vital importancia para identificar cómo las emociones genuinas y los falsos sentimientos afectan a nuestras vidas. Tanto en el autoconocimiento, la comunicación e, incluso, la autoestima.

Para conseguirlo, necesitamos aprender a distinguir qué sucede, qué pensamos y qué sentimos. Vamos a desglosarlo:

 

¿Cuál es la diferencia entre pensamientos y sentimientos?

Una mujer sospecha que unos hombres hablan de ella, genera pseudo-sentimientos en función de sus creencias

Imaginar, sospechar, incluso creer intuir no es sentir…

Podemos comenzar con una distinción sencilla.

Un pensamiento expresa una idea sobre nosotros mismos, otra persona o una determinada situación. Un sentimiento describe nuestra experiencia emocional ante aquello que estamos viviendo.

Pensemos en esta frase:

“Siento que ella ya no me quiere.”

Aunque utilizamos el verbo sentir, no estamos identificando ningún sentimiento. Estamos expresando una interpretación sobre los sentimientos de otra persona. Podríamos estar sintiendo tristeza, miedo, inseguridad, rabia o soledad.

Para diferenciar el pensamiento del sentimiento, podemos reformular la frase:

“Pienso que ella ya no me quiere y siento tristeza.”

Ahora resulta mucho más fácil distinguir ambas experiencias.

Pensamiento: creo que ella ya no me quiere.

Sentimiento: siento tristeza.

Veamos otro ejemplo:

“Siento que esto no funcionará.”

En realidad, estamos haciendo una predicción. Podríamos decir:

“Pienso que esto no funcionará y siento miedo.”

Una vez más podemos distinguir lo que pensamos de lo que sentimos.

¿Cuál es la diferencia entre pensamientos y sentimientos?

Sigamos con otra distinción sencilla.

Un pensamiento expresa una idea sobre nosotros mismos, otra persona o una determinada situación. Un sentimiento describe nuestra experiencia emocional ante aquello que estamos viviendo.

Pensemos en esta frase:

“Siento que ella ya no me quiere.”

Aunque utilizamos el verbo sentir, no estamos identificando ningún sentimiento. Estamos expresando una interpretación sobre los sentimientos de otra persona. Podríamos estar sintiendo tristeza, miedo, inseguridad, rabia o soledad.

Para diferenciar el pensamiento del sentimiento, podemos reformular la frase:

“Pienso que ella ya no me quiere y siento tristeza.”

Ahora resulta mucho más fácil distinguir ambas experiencias.

Pensamiento: creo que ella ya no me quiere.
Sentimiento: siento tristeza.

Veamos otro ejemplo:

“Siento que esto no funcionará.”

En realidad, estamos haciendo una predicción. Podríamos decir:

“Pienso que esto no funcionará y siento miedo.”

Una vez más podemos distinguir lo que pensamos de lo que sentimos.

¿Por qué confundimos pensamientos y sentimientos?

En nuestro lenguaje cotidiano utilizamos el verbo sentir de maneras muy diferentes. Decimos “siento tristeza”, pero también “siento que algo va mal”. Las dos expresiones utilizan el mismo verbo. Sin embargo, no describen el mismo proceso.

En el primer caso estamos nombrando una experiencia emocional. En el segundo estamos expresando una percepción, interpretación o pensamiento.

Por eso resulta tan fácil confundir pensamientos y sentimientos. Una expresión especialmente interesante es:

“Siento que…”

Aquello que aparece después puede ofrecernos una pista. Muchas veces encontraremos una opinión, una creencia, una interpretación o una predicción. Esto no significa que todas las expresiones iniciadas con “siento que” sean incorrectas.

Simplemente podemos utilizarlas para observar con mayor precisión nuestra experiencia.

Pensamientos, emociones y sentimientos: ¿son lo mismo?

Pensamientos, emociones y sentimientos forman parte de nuestra experiencia, pero no significan exactamente lo mismo.

Las emociones aparecen como respuestas ante determinadas situaciones, estímulos o experiencias. Podemos experimentar miedo ante una amenaza. Podemos sentir tristeza ante una pérdida. También podemos experimentar alegría, rabia, sorpresa o asco.

Los sentimientos están relacionados con nuestra experiencia consciente de esos estados emocionales.

En el lenguaje cotidiano utilizamos ambos términos con bastante flexibilidad. No necesitamos establecer aquí una frontera rígida entre emoción y sentimiento. No obstante, si lo deseas, puedes explorar el siguiente artículo:

Cómo desarrollar la inteligencia emocional.

Para nuestro propósito resulta más importante distinguirlos de los pensamientos, creencias e interpretaciones.

Un pensamiento podría ser:

“No voy a ser capaz.”

El sentimiento asociado podría ser:

“Siento miedo.”

Una interpretación podría ser:

“No me escucha porque no le importo.”

Esa interpretación podría despertar tristeza, rabia, miedo o cualquier otra emoción.

Pensamiento y sentimiento pueden aparecer simultáneamente. Precisamente por eso necesitamos aprender a diferenciarlos.

¿Cómo diferenciar pensamientos y sentimientos en la práctica?

Podemos aprender a diferenciar pensamientos y sentimientos mediante un procedimiento sencillo. No pretende convertirse en una fórmula rígida. Su finalidad es ayudarnos a observar nuestra experiencia con mayor claridad.

  1. Observa qué dices después de “siento”

Presta atención a tu manera de expresarte. Imagina que dices:

“Siento que ella ya no me quiere.”

Pregúntate: ¿He nombrado realmente una emoción?

En este caso, no. Has expresado una interpretación.

Ahora puedes hacerte otra pregunta:

¿Qué siento cuando pienso que ella ya no me quiere?

Quizá descubras tristeza. También podría aparecer miedo, inseguridad, rabia o soledad. La respuesta depende de tu propia experiencia.

  1. Distingue los hechos de tus pensamientos

Para diferenciar pensamientos y sentimientos, también necesitamos observar los hechos. Imaginemos esta situación:

“Últimamente mi pareja pasa menos tiempo conmigo.”

Podemos separar:

Hecho: últimamente pasa menos tiempo conmigo.
Pensamiento: creo que ya no me quiere.
Sentimiento: siento tristeza.

El hecho y nuestra interpretación no son lo mismo. Esto tampoco significa que nuestra interpretación sea necesariamente falsa. Puede ser acertada.

Pero sigue siendo una interpretación y no un sentimiento. Recuerda que una interpretación es lo que también se puede llamar creencia.

  1. Identifica qué estás sintiendo

Una vez reconocido el pensamiento, podemos preguntarnos:

¿Qué emoción experimento cuando pienso esto?

Quizá aparezca miedo. Tal vez tristeza. También podemos encontrar rabia, inseguridad, frustración o soledad. No existe una respuesta predeterminada. Dos personas pueden tener pensamientos parecidos y experimentar sentimientos diferentes.

  1. Separa pensamiento y sentimiento al expresarlos

Finalmente podemos reunir ambas experiencias sin confundirlas.

Por ejemplo:

“Pienso que ella ya no me quiere y eso me produce tristeza.”

O:

“Creo que voy a fracasar y siento miedo.”

También:

“Pienso que no soy capaz y siento inseguridad.”

No estamos eliminando nuestros pensamientos. Estamos aprendiendo a distinguir pensamientos y sentimientos y a expresar ambos con mayor precisión.

Aquí hay otra clave importante. Gran parte de nuestros sentimientos están vinculados a nuestras creencias (o pensamientos acerca de algo, alguien o la vida en general)

 

Ejemplos para diferenciar pensamientos y sentimientos

Veamos algunos ejemplos cotidianos.

Lo que digo

Qué estoy expresando

Posible sentimiento

Reformulación

Siento que no es el momento

Evaluación

Inseguridad

Pienso que no es el momento y siento inseguridad

Siento que ya no me quiere

Interpretación

Tristeza

Pienso que ya no me quiere y siento tristeza

Siento que no funcionará

Predicción

Miedo

Pienso que no funcionará y siento miedo

Me siento incapaz de aprender

Creencia

Frustración

Pienso que no seré capaz y siento frustración

Siento que no le importo

Interpretación

Tristeza

Pienso que no le importo y siento tristeza

Los sentimientos de la tabla son solamente ejemplos. No podemos conocer automáticamente una emoción a partir de un pensamiento.

Cada persona necesita explorar qué está sintiendo realmente. Ese proceso forma parte de aprender a identificar nuestros sentimientos y emociones.

 

Cómo saber si es un pensamiento o un sentimiento

Podemos utilizar algunas preguntas para reconocer la diferencia.

Ante una expresión como:

“Siento que no voy a conseguirlo.”

Podemos preguntarnos:

¿Estoy nombrando una emoción?

¿Estoy describiendo algo que ha sucedido?

¿Estoy interpretando lo sucedido?

¿Estoy haciendo una predicción?

¿Estoy expresando una creencia sobre mí mismo?

Después podemos añadir una última pregunta:

¿Qué siento cuando pienso esto?

En nuestro ejemplo podríamos descubrir: “Pienso que no voy a conseguirlo y siento miedo.”

La primera parte expresa un pensamiento. La segunda identifica un sentimiento. Este sencillo ejercicio puede ayudarnos a reconocer lo que pensamos y lo que sentimos.

Eleva tu autoestima, refuerza tus relaciones y despierta esa versión auténtica de ti mismo. Apréndelo en 4 talleres de inteligencia emocional práctica. 💡

Diferenciar pensamientos y sentimientos en las relaciones personales

Esta distinción resulta especialmente importante en nuestras relaciones. A veces creemos estar expresando una emoción cuando también estamos interpretando la conducta de otra persona. Por ejemplo:

“Me siento ignorado por ti.”

La experiencia emocional puede ser perfectamente real.

Sin embargo, la frase también contiene una interpretación sobre la conducta de otra persona. Podemos intentar separar ambos elementos:

“Cuando hablo y continúas mirando el teléfono, pienso que no me escuchas y siento tristeza.”

Ahora podemos distinguir tres niveles.

Hecho: continúa mirando el teléfono mientras hablo.
Pensamiento: interpreto que no me escucha.
Sentimiento: siento tristeza.

Esta diferencia puede resultar especialmente útil durante un conflicto. Nos ayuda a distinguir nuestra experiencia emocional de nuestras interpretaciones sobre los demás.

Sentimientos reales e interpretaciones

En algunos enfoques encontramos la expresión “falsos sentimientos” para describir determinadas formulaciones.

La Comunicación No Violenta utiliza este concepto para diferenciar sentimientos de evaluaciones o interpretaciones.

Si quieres explorar sobre los fundamentos de la Comunicación No Violenta puedes hacer clic en el siguiente enlace:

¿Qué es la Comunicación No Violenta? ¿Por qué es importante?

Sin embargo, la expresión puede resultar confusa si la interpretamos literalmente. Nuestra experiencia no es falsa. Lo que puede suceder es que estemos llamando sentimiento a algo que contiene principalmente una interpretación.

Por ejemplo:

“Me siento rechazado.”

Puede existir una experiencia emocional real. Pero rechazado también puede contener una interpretación sobre aquello que otra persona está haciendo.

Podemos preguntarnos:

¿Qué estoy pensando?

Quizá: “Creo que esa persona no me acepta.”

Después podemos preguntarnos:

¿Qué estoy sintiendo?

Tal vez encontremos tristeza, miedo, rabia o dolor.

El objetivo no consiste en decidir qué palabras están permitidas. Consiste en diferenciar nuestra interpretación de nuestro sentimiento.

Pensamientos, sentimientos e inteligencia emocional

Aprender a diferenciar pensamientos y sentimientos está relacionado con nuestro conocimiento emocional. Para comprender lo que nos sucede necesitamos observar distintos aspectos de nuestra experiencia. Podemos preguntarnos:

¿Qué ha sucedido?
¿Qué pienso sobre ello?
¿Cómo lo estoy interpretando?
¿Qué siento?
¿Cómo estoy respondiendo?

Estas preguntas nos ayudan a separar elementos que normalmente aparecen mezclados.

También pueden ayudarnos a identificar mejor nuestras emociones.

Podemos descubrir que una interpretación genera miedo. Otra puede despertar tristeza. Una determinada creencia puede provocar inseguridad.

Reconocer estas diferencias favorece un mayor conocimiento de nuestra experiencia emocional.

Cómo expresar pensamientos y sentimientos sin confundirlos

Diferenciar pensamientos y sentimientos también puede mejorar nuestra comunicación. Pensemos en:

“Tú me haces sentir ignorado.”

Podemos intentar expresar con mayor precisión nuestra experiencia:

“Cuando ocurre esto, pienso que no estás interesado y siento tristeza.”

La segunda formulación diferencia mejor el pensamiento del sentimiento. Además, evita presentar nuestra interpretación como si fuera un hecho indiscutible. Podemos hacer lo mismo con:

“Me haces sentir inútil.”

Una posible reformulación sería:

“Cuando dices eso, pienso que no valoras mi trabajo y siento tristeza.”

No existe una única manera correcta de expresarlo.

Lo importante es reconocer qué estamos pensando y qué estamos sintiendo.

Pensamientos, sentimientos y autoestima

También podemos confundir pensamientos y sentimientos cuando hablamos de nosotros mismos. Un buen ejemplo es:

“Me siento incapaz.”

La palabra incapaz contiene una valoración sobre nuestras propias capacidades. Podríamos explorarla de otra manera:

“Pienso que no seré capaz de hacerlo y siento inseguridad.”

Ahora aparecen dos elementos diferentes:

Tenemos una creencia sobre nosotros mismos. Y tenemos una experiencia emocional asociada.

Lo mismo sucede con expresiones como:

“Me siento un fracaso.”

Podríamos preguntarnos:

¿Estoy nombrando un sentimiento o haciendo una valoración sobre mí mismo?

Quizá descubramos el pensamiento: “Creo que he fracasado.”

Y detrás de él podría aparecer tristeza, vergüenza, miedo o frustración.

Distinguir estos elementos puede ayudarnos a observar algunas creencias relacionadas con nuestra autoestima.

¿Por qué es importante diferenciar pensamientos y sentimientos?

Pensamientos y sentimientos interactúan constantemente. Lo que pensamos puede influir en nuestras emociones. Nuestro estado emocional también puede influir en nuestra manera de interpretar una situación. Por eso distinguirlos no significa separarlos completamente. Significa reconocerlos con mayor precisión. Cuando conseguimos hacerlo, podemos comprender mejor nuestras reacciones.

También podemos identificar algunas creencias que influyen en nuestra experiencia.

Además, podemos comunicarnos de manera más clara con otras personas.

No necesitamos dejar de pensar. Tampoco necesitamos controlar constantemente nuestras emociones. Se trata de desarrollar una mayor capacidad para reconocer qué pensamos, qué interpretamos y qué sentimos.

Entonces, ¿Cómo diferenciar pensamientos y sentimientos?

Podemos resumir todo el proceso mediante dos preguntas.

Cuando digas: “Siento que…” Pregúntate:

¿Qué estoy pensando?

Después pregúntate:

¿Qué estoy sintiendo realmente?

Tal vez aquello que parecía un sentimiento sea una interpretación. Quizá sea una predicción. También podría tratarse de una evaluación, un juicio o una creencia.

Después podemos intentar identificar la emoción que acompaña ese pensamiento.

Por ejemplo:

“Pienso que esto saldrá mal y siento miedo.”

“Pienso que ya no le importo y siento tristeza.”

“Creo que no seré capaz y siento inseguridad.”

No necesitamos eliminar ninguno de estos pensamientos. Podemos simplemente reconocerlos como pensamientos. Después podemos identificar nuestros sentimientos. Ésa es la clave para diferenciar pensamientos y sentimientos.

 

Los Falsos sentimientos y la manipulación emocional

Los pseudo-sentimientos pueden ser usados ​​de forma manipuladora en las relaciones interpersonales. Estas emociones artificiales suelen llevar implícitos juicios o acusaciones. Esto puede generar culpa, obligación o miedo en la otra persona. Es importante estar alerta ante este tipo de trampas emocionales, pues pueden afectar la autoestima. De nuevo, aquí es importante aprender a diferenciar pensamientos y sentimientos.

A continuación, veamos algunas tácticas manipuladoras que usan estos sentimientos impostados:

Tácticas de Manipulación con Falsos Sentimientos.

  1. Victimización y culpa inducida.
    • Expresión: «Me siento abandonado porque no pasas suficiente tiempo conmigo».
    • Manipulación: Busca generar culpa en la otra persona para que se sienta obligada a dar más atención.
    • Sentimiento real oculto: Soledad, inseguridad o necesidad de afecto.
  2. Control emocional a través del miedo.
    • Expresión: «Me siento traicionado porque hablaste con esa persona».
    • Manipulación: Se intenta limitar la libertad del otro, generando miedo a «hacer daño».
    • Sentimiento real oculto: Celos, inseguridad o posesividad.
  3. Luz de gas emocional
    • Expresión: «Me siento atacado cuando me haces preguntas sobre lo que hago.»
    • Manipulación: Se usa para desviar la atención y evitar asumir responsabilidad.
    • Sentimiento real oculto: Miedo a ser descubierto o perder el control sobre la situación.
  4. Generar obligación y dependencia
    • Expresión: «Me siento ignorado cuando no respondes a mis mensajes inmediatamente».
    • Manipulación: Se busca que la otra persona priorice la comunicación constante.
    • Sentimiento real oculto: Ansiedad, baja autoestima o necesidad de validación.
  5. Canto emocional
    • Expresión: «Me siento despreciado cuando no haces lo que te pido».
    • Manipulación: Se utiliza para presionar a alguien a actuar de acuerdo con los propios deseos.
    • Sentimiento real oculto: Frustración, necesidad de control o expectativas no cumplidas.

Este enfoque ayuda a distinguir entre emociones genuinas y aquellas que, aunque parezcan sentimientos, en realidad encierran juicios o estrategias manipuladoras.

¿Cómo no caer en la manipulación emocional?

  • Identificar si la emoción expresada lleva implícita una acusación o juicio.
  • Preguntar: ¿Este sentimiento realmente describe una emoción o está culpando a alguien más?
  • Comunicar emociones reales en primera persona sin acusar a los demás.

 

Preguntas frecuentes sobre pensamientos y sentimientos.

Una mano que manipula una marioneta, con los pseudo-sentimientos pueden manipulara nuestras emociones

Aprender a no dejarse manipular emocionalmente.

No hay una definición universalmente aceptada en psicología clásica del concepto falso sentimiento.

Pero es un buen término para distinguir entre emociones auténticas y aquellas influenciadas por percepciones subjetivas o juicios externos. Por otra parte, su análisis contribuye a mejorar la inteligencia emocional y una interacción más inteligente y saludable. Veamos a continuación una sección de preguntas frecuentes o resumen sobre este tema:

¿Cuál es la diferencia entre un pensamiento y un sentimiento?

Un pensamiento expresa una idea, interpretación, evaluación o creencia. Un sentimiento describe nuestra experiencia emocional.

Por ejemplo, “creo que voy a fracasar” es un pensamiento. El miedo ante esa posibilidad es un sentimiento.

¿Cómo puedo diferenciar pensamientos y sentimientos?

Primero identifica aquello que estás pensando sobre una situación. Después pregúntate qué emoción experimentas cuando tienes ese pensamiento.

Separar hechos, interpretaciones y emociones puede ayudarte a distinguirlos.

¿Por qué confundimos pensamientos con sentimientos?

En el lenguaje cotidiano utilizamos frecuentemente expresiones como “siento que…” para introducir pensamientos. Esto puede dificultar la diferencia entre aquello que pensamos y aquello que realmente sentimos.

Observar nuestro lenguaje puede ayudarnos a reconocer esa distinción.

¿Cómo puedo identificar lo que realmente siento?

Observa primero qué ha sucedido y qué interpretación haces de ello.

Después intenta identificar tu respuesta emocional.

Puedes preguntarte si sientes miedo, tristeza, alegría, rabia, inseguridad u otra emoción. No necesitas encontrar inmediatamente una respuesta perfecta.

¿Pensamientos y sentimientos están relacionados?

Sí. Pensamientos y sentimientos pueden influirse mutuamente. Una interpretación puede despertar una determinada emoción.

Nuestro estado emocional también puede afectar a nuestra forma de interpretar una situación. Diferenciarlos no significa negar su relación.

¿Y si entender lo que sientes fuera el principio del cambio?

A veces no basta con preguntarnos qué sentimos. Necesitamos descubrir qué estamos pensando, qué estamos interpretando y qué hay realmente detrás de todo ello.

Cuando pensamientos, emociones y creencias se mezclan, podemos acabar repitiendo respuestas que ya no nos ayudan. Incluso podemos comprender racionalmente lo que nos ocurre y seguir sin saber cómo transformarlo.

Psicoterapia y coaching ofrecen un espacio para detenerse, observar esos patrones y experimentar nuevas maneras de relacionarte contigo y con los demás.

Si sientes que ha llegado el momento de comprender mejor lo que te ocurre, podemos empezar por hablar.

→ Contacta conmigo y cuéntame qué te gustaría cambiar. Puedes hacerlo a través del formulario siguiente:

Podemos hacerlo en consulta online, o bien presencial en:

C/ Les Valls 28, 4º-5ª
08201 Sabadell

 

www.josepguasch.com

 

Anterior artículo: Valores del patriarcado y su impacto en la sociedad actual.
Anterior artículo relacionado: Cómo regular las emociones con palabras. Mejorar la inteligencia emocional con el lenguaje
Siguiente artículo: Mandatos del patriarcado hacia el hombre. Las cadenas invisibles de la masculinidad.
Siguiente artículo relacionado: Luz de gas emocional: la sutil manipulación que destruye tu confianza sin que lo notes

 

Diferenciar pensamientos y sentimientos y su relación con la inteligencia emocional, consulta en Sabadell y online de psicoterapia y coaching.

 

Leave a Reply